Esquizofrenia: 5 pensamientos erróneos acerca de las personas que la padecen.

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La esquizofrenia es un trastorno mental grave que provoca a quien la padece una combinación de delirios y alucinaciones que le hacen interpretar la realidad de una manera diferente, causando además un desequilibrio en el pensamiento y en el comportamiento que afecta al funcionamiento diario de las personas con dicho trastorno.

A pesar de que las causas exactas que provocan la esquizofrenia son desconocidas a día de hoy, los estudios han demostrado que la combinación de la química del cerebro (como por ejemplo un desajuste en los neurotransmisores conocidos como dopamina o glutamato), la genética (antecedentes familiares de esquizofrenia) o el ambiente (situaciones externas estresantes, consumo de ciertas drogas,…) pueden favorecer su desarrollo.

Todo ello hace que la vida de una persona con esquizofrenia resulte complicada ya que, una vez identificado el trastorno y comenzado el tratamiento, ellos son conscientes de que piensan, sienten y se comportan de una manera diferente a los demás.

Además de todas las dificultades a las que con valentía tienen que enfrentarse prácticamente a diario debido a su trastorno, hay otra dificultad a la que normalmente tienen que hacerle frente, que son nuestros prejuicios.

Porque, ¿cuáles crees que serán los primeros pensamientos que te rondarán la cabeza si al conocer a una persona ella te confiesa que tiene esquizofrenia?

A continuación os dejaré los pensamientos (erróneos) más comunes que suele tener la sociedad cuando una persona dice que padece este trastorno, y cuál es la realidad de las personas con esquizofrenia.

Las personas con esquizofrenia suelen ser agresivas.

Según la resumida explicación de este trastorno realizada un poco más arriba, podemos comprobar claramente que no. La esquizofrenia puede producirse en cualquiera de nosotros por determinados factores, pero estos no incluyen la agresividad.

La agresividad es algo que está presente en la persona, independientemente de si padece o no este trastorno. No es desencadenada por el mismo.

De hecho, por sus circunstancias a menudo tienen más probabilidades de convertirse en víctimas de abuso que en abusadores.

Dan miedo porque no comprendo su manera de interpretar el mundo.

A veces convertimos la esquizofrenia en un elemento central a la hora de conocer a la persona que la padece y se nos olvida que son simplemente eso; personas. Personas que, al igual que todos nosotros, quieren sentirse queridas y apreciadas, no apartadas sólo porque sus pensamientos o su forma de interpretar la realidad se escapen a nuestro entender, o porque no sepamos exactamente qué pasa por su mente.

Pero, si te paras a pensarlo ¿es que realmente sabemos qué está pasando por la cabeza de alguien cuando hablamos con ellos?

Además, son personas que están luchando cada día con su realidad, por lo que el apoyo psicosocial es algo que agradecen de verdad. Sé respetuoso, comprensivo, y amable. Recuerda que para esa persona sus creencias o alucinaciones son muy reales.

Las personas con esquizofrenia están locas y son raras.

A veces, la falta de conocimiento que persigue a la esquizofrenia puede llevarnos a sacar esta conclusión. En concreto, a menudo son los síntomas psicóticos que caracterizan este trastorno los que suelen hacernos pensar que las personas que lo padecen “están locas o son raras”.

Los síntomas psicóticos son los hacen que la persona con esquizofrenia piense, actúe y perciba el mundo de una forma diferente. En concreto, estos síntomas son formados por las alucinaciones (cuando una persona ve, oye, huele, saborea o siente cosas que no son reales), los delirios (esas creencias fuertes que no son ciertas y pueden parecer irracionales), los trastornos del pensamiento (esa forma de pensar inusual e ilógica), y los trastornos del movimiento (considerados como anormales, y que pueden ser repetidos una y otra vez).

Señalando de nuevo los factores que provocan este trastorno (como la genética, el ambiente, o la química del cerebro), está bien recordar que en ningún caso es un trastorno que las personas decidan tener, y que para ellos estos síntomas son muy reales, así que debemos movernos hacia ellos mediante el apoyo, la comprensión y la empatía. Además, uno de los principales objetivos del tratamiento de este trastorno es controlar con medicación los síntomas psicóticos.

“Cuando conozco a una persona con esquizofrenia, sólo veo el trastorno, y nada más”.

Si bien es cierto que las personas que padecen este trastorno se ven obligadas a lidiar con él cada día, y que luchan por aprender a vivir con él, intenta que no sea un tema central cuando conozcas a una persona con esquizofrenia.

Es difícil para ellos comprobar que la mayoría de personas por lo primero por lo que se interesan es por conocer cómo conviven con el trastorno, o por saber qué tipo de alucinaciones tienen.

Mejor, podríamos interesarnos por la persona. Por sus gustos, sus intereses, aficiones,… por saber qué les gusta hacer en su tiempo libre o cómo disfrutan de este.

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Para ellos ya es demasiado complicado lidiar cada día con los síntomas psicóticos, como para centrarnos también en estos al conocerles.

Está bien conversar e interesarse de vez en cuando sobre su trastorno y por cómo están, pero no debemos dejar que se convierta en la única conversación que tengamos con ellos.

Las personas con esquizofrenia no son inteligentes.

En este trastorno, la inteligencia permanece bien conservada, pero solemos confundirnos por las dificultades que a menudo presentan en aspectos como la concentración, la memoria, la atención… que realmente son provocados por los efectos secundarios de la medicación.

Los efectos secundarios de los antipsicóticos, dependen principalmente de qué medicamento estemos tomando, pero por lo general, todos ellos suele presentar alguno.

Estos fármacos antipsicóticos se distribuyen principalmente entre antipsicóticos de primera, y de segunda generación. Los efectos secundarios de los medicamentos de primera generación se caracterizan por sedación, somnolencia, mareos, la rigidez, el temblor, contracciones musculares involuntarias… Sin embargo, los de segunda generación, aunque son similares a los descritos anteriormente, tienen un factor diferencial muy importante; se produce un incremento de lípidos, colesterol y glucosa en la sangre.

Además, también se dan otros efectos como el aumento de la prolactina, que influye en cuanto a la disfunción sexual masculina se refiere, y en la mujer produce alteraciones en la menstruación, y ciertos tipos de disfunción sexual.

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