vicente segui psicologo terapia online skype

¿Qué es?

En la terapia online -tan efectiva como la presencial- se produce el mismo contacto real entre el cliente y el terapeuta, solo que en un espacio virtual. A pesar de que cada día está más implantada, es cierto que a día de hoy todavía existen reticencias para muchas personas cuando se trata de esta modalidad de terapia. Para Muchas personas y terapeutas la utilizan tanto de forma aislada como complementándola a la terapia presencial.

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vicente segui psicologo denia autocuidado

“Primero van todos y después yo” ¿Te suena? El autocuidado es considerado por la OMS como “la capacidad de las personas, las familias y las comunidades para promover, prevenir y mantener mantener la salud frente a las enfermedades y discapacidades con o sin el apoyo de un proveedor de atención médica”.

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psicologo online vicente segui

Tras el boom y #pandemia del #coronavirus, y teniendo en cuenta la circunstancia actual que estamos viviendo, el incremento de psicólogos/as o terapeutas como falsos psicólogos y falsos terapeutas ofreciendo sus servicios de terapia online a través de las redes sociales ha experimentado un aumento exponencial.

Es por ello que desde la División de Psicoterapia del Consejo General de la Psicología y la Comisión del Ejercicio Privado Defensa de la Profesión y el Intrusismo Profesional informa:, recibo la siguiente circular que paso a reproducir para transmitir a los ciudadanos  una información adecuada que les permita asegurarse de que el profesional que seleccionen  y  les atienda en la modalidad online, cumpla con los requisitos éticos y profesionales requeridos para el ejercicio de la profesión de psicólogo.

Cómo elegir un psicólogo online on-line cualificado

Siempre será preferible que el/la profesional que atienda on-line haya visto a su cliente/paciente previamente en la consulta, pero entendemos que eso no siempre será posible. En caso de tener un primer contacto telemático recomendamos:

1.-Asegurarse de que es un profesional de la Psicología, habilitado para ejercer la profesión sanitaria. Para ello podemos pedirle su número de colegiación, que puede comprobarse en la página web del Colegio Profesional de Psicólogos de la Comunidad Autónoma a la que pertenezca.

2.-Comprobar que su lugar de consulta es un centro sanitario acreditado por la Consejería de Sanidad de su Comunidad Autónoma. El profesional puede mostrar el permiso de habilitación de centro sanitario.

3.-Infórmese del tipo de enfoque que practica el/la psicólogo/a.  En el ejercicio de la psicoterapia existen diversos modelos psicoterapéuticos, algunos enfoques no tienen la suficiente evidencia y han sido catalogados por el Ministerio de Sanidad como pseudoterapias en su Plan de protección de la Salud frente a las Pseudociencias.

4.-Conviene que el enfoque disponga de pruebas científicas que acrediten su efectividad.

5.-Conviene que el/la profesional comunique al paciente que la plataforma con la que trabaja cumple con los requisitos legales, como son la certificación de Seguridad Informática, y la certificación de la ley Orgánica de Protección de datos y Garantía de Derechos Digitales, LOPDGDD.

6.-Obtener garantías de que durante la aplicación del tratamiento existirá una evaluación continua del mismo, una formulación del problema adaptado a las características del cliente y, eventualmente, una indicación del tratamiento a seguir, obedeciendo a criterios diagnósticos formales, y con procedimientos adaptados.

7.-El/la paciente debe sentirse con la confianza y seguridad con su psicólogo/a como para preguntar cualquier duda que pueda tener respecto al tipo de intervención.

8.-Los/as profesionales de la Psicología, cuentan con un Código Deontológico de conductas al que deben atenerse y cumplir en el desarrollo de su profesión, entre las más importantes, el de la confidencialidad entre ellos y sus pacientes.

9.-De acuerdo a la RGPD, aunque el tratamiento de psicoterapia sea online, el/la paciente y el /la terapeuta debe cumplimentar un documento del cumplimiento de la Protección de Datos.

10.-Informarse que sean expertos y con formación en psicoterapia.

Los profesionales de la Psicología que ejercemos en el ámbito privado, estamos expuestos nosotros mismos a una situación de incertidumbre no sólo por el posible contagio del COVID-19, también por la incertidumbre laboral que se nos ha presentado al no poder mantener los niveles de trabajo que estábamos realizando habitualmente.

Como expertos en la resolución de problemas que somos, la primera medida que nos conviene adoptar es generar alternativas a las situaciones que nos preocupan.

La alternativa a la terapia presencial: terapia por videoconferencia

La realidad de estas opciones es que no todos los pacientes/clientes van a querer o poder aceptar este sistema de intervención. En algunos casos requiere de cierta habilidad del terapeuta para animar a probar estos sistemas y darles la opción de continuar o no en base a su experiencia. Plantear esto preferiblemente por teléfono. Así pues, los profesionales tenemos una serie de deberes que debemos cumplir cuando se trata de realizar esta modalidad de intervención:

  • La intervención telefónica debe ser acordada en tiempo, al igual que la intervención online o presencial. También conviene informar de la tarifa económica.
  • No usar sistemas de telecomunicación públicos, asegurarse de que estén encriptados.
  • Si el sistema informático del profesional no está en condiciones, informar al paciente con tiempo y posponer la sesión.

psicolo_online_colegio_

  • Tener el teléfono a mano a la vez que se desarrolla la sesión, con el fin de no perder el contacto en aquellos momentos que pudiera fallar la conexión.
  • Recordar a las personas que van a recibir nuestra atención, la importancia de estar a solas y en comodidad en el espacio donde se va a realizar la intervención online.
  • Aquellas personas que tengan hijos pequeños orientarles a elegir momentos que no estén sujetos a interrupciones.
  • Las plataformas deben guardar los requisitos de seguridad y estar sujetos a la Ley Orgánica de Protección de Datos y garantía de Derechos Digitales (LOPDGDD) es importante que sea fácil el uso para el paciente, o que personas cercanas de su familia puedan prepararles los dispositivos electrónicos para estar en condiciones de iniciar la sesión.
  • Igualmente, a pesar de la modalidad, firmar un compromiso de confidencialidad.
  • Tener localizados números de urgencias u otros servicios sanitarios que el paciente nos debe proporcionar si no estuviera en la localidad donde el terapeuta realiza la intervención. Si se diera en la misma localidad los podemos localizar nosotros mismos, con el fin de no alarmar. Esta medida se debe adoptar sobre todo con población más vulnerable.
  • Si se trata de pacientes nuevos, dar a conocer nuestro número de colegiado, así como el colegio profesional al que se pertenece.
  • El resto de los pacientes que no aceptan ninguna intervención durante la cuarentena, dejarles bien claro que pueden entrar en contacto en cualquier momento, y con los que dicen posponer, acordar ya una posible cita en un periodo próximo.

División de Psicoterapia
Consejo General de la Psicología de España

Comisión del Ejercicio Privado, del Intrusismo y Defensa de la Profesión
Consejo General de la Psicología de España

Recuerda que cuidar tu salud mental es fundamental para tu bienestar, ya sea presencial u online. Aquí, algunos motivos.

la esperanza tambien cuenta

A continuación, os dejo la transcripción de parte de mi intervención en Radio Dénia Cadena Ser el 25 de marzo de 2020 sobre la esperanza.

Esta entrevista fue un poco especial, nos hallábamos ante las puertas de la primera quincena de confinamiento en casa debido a la pandemia del coronavirus y decidí (o percibí) que esta vez tenía que ser algo diferente. Quise que fuese un mensaje sencillo y cálido que, sin tecnicismos, cualquier persona pudiera entender. Un mensaje de esperanza.

Y es que a veces, en psicología, hay que transmitir el mensaje de la manera más humana posible.

La esperanza y tú , querido oyente:

La semana pasada estuve hablándote acerca de qué pautas y consejos podías seguir durante el confinamiento para poder adaptarte mejor, me pareció que en ese momento era lo más adecuado.

Hoy, a 25 de marzo, tras casi 13 días, sabes… no voy a darte más pautas… Y no lo voy a hacer porque creo que en este momento no es lo que necesitamos, no lo percibo así. Sinceramente creo que no son consejos lo que más necesitamos ahora mismo.

Tú, y otras muchas personas como tú, me preguntáis sobre como sentiros mejor, si ya estáis haciendo todo lo que os recomendé la semana pasada.

Querido compañero, en estos momentos no hay mucho más que podamos hacer, y es normal que sientas agobio, incertidumbre e incluso miedo, pero ¿sabes? Estoy seguro de que podremos sacarlo. Es una situación complicada, sí, pero desde luego NO es el final.

Sé que mis palabras ahora te resultarán difíciles de entender, pero también sé, que pasado un tiempo, cobrarán significado para ti.

Querido compañero/a de viaje, quiero decirte que no estás solo, sino que estamos unidos, todos,  juntos en esto. Tengamos esperanza.

Quizás nos encontramos en un tiempo de recogimiento, de dolor, de estar con uno mismo. Quizás es tiempo de empezar a ser amable contigo mismo, a tolerarte y comprenderte en tus malos momentos, tal y como haces siempre con los demás.

¿Y los demás? Sí, los demás también. Te decía que es un tiempo de estar con uno mismo, pero también es tiempo de estar con los demás, con los nuestros -y los no que no lo son tanto-, tiempo de ayudarnos, dejar de un lado las diferencias y colaborar para hacer frente a las dificultades que nos unen.

Con un gesto, con una palabra, con una mirada, con ese SENTIR en la distancia.

Por eso, para finalizar, solo quiero decirte que si quieres, juntos, podemos acompañarnos.

Si quieres escuchar la intervención completa en Radio Dénia Cadena Ser 25/03 o pincha AQUÍ

coronavirus confinamiento en casa

El brote de coronavirus ha sido declarado ya pandemia. Y con ello, el gobierno de España ha declarado el estado de alerta, lo que conlleva -entre otras- las recomendaciones e obligaciones de permanecer en casa. Esta nueva condición es algo que a nivel psicológico puede llevar a síntomas desagradables. En el presente post, desde Vicente Seguí – Psicología queremos aportar nuestro granito de arena para ayudar a sobrellevar esta situación con algunas claves psicológicas y conductuales, así como diferentes recursos (procedentes de fuentes oficiales que pueden ser consultados a través de los enlaces insertados en el texto) que pueden ayudarte a sobrellevar este confinamiento temporal.

Antes de empezar con las pautas, es importante transmitir información desde fuentes oficiales sobre cómo se transmite el coronavirus y donde podemos acudir en caso de duda.

¿Cómo se transmite el coronavirus?

La transmisión se produce por contacto estrecho con las secreciones respiratorias que se generan con la tos o estornudo de las personas enfermas.

Estas secreciones pueden infectar a otra persona si entrasen en contacto con su nariz, ojos y/o boca.

Es poco probable la transmisión por el aire a distancias superiores a uno o dos metros.

¿Dónde informarnos?

Ante cualquier duda, el gobierno ha puesto a nuestra disposición un teléfono gratuito: 900 300 555.

Si has viajado a poblaciones de riesgo últimamente: China, Corea del Sur, Irán, Japón, Singapur o Norte de Italia deberías llamar de inmediato.

Si notamos síntomas: quedarnos en casa, evitar contacto con otras personas y llamar al 900 300 555

Recomendaciones a nivel general:

  • Acudir SIEMPRE a fuentes oficiales
  • Lavarse frecuentemente las manos
  • Al toser o estornudar, cubrirse la boca, nariz con el codo flexionado
  • Evitar tocarse la nariz u ojos, ya que las manos facilitan la transmisión
  • Usar pañuelos desechables siempre que se disponga de ellos
  • Si se presentan síntomas respiratorios, evitar el contacto con otras personas
recomendaciones coronavirus
Recomendaciones oficiales sobre el coronavirus.

¿Qué efectos psicológicos puede tener el confinamiento?

  • Limitación significativa de las actividades vitales.
  • Generación de estrés por confinamiento.
  • Aumento del aburrimiento.
  • Sensación de claustrofobia.
  • Malestar psicológico general.

¿Cómo combatirlo?

A continuación, unas cuantas pautas cognitivo/conductuales. Se trata básicamente de llevar un estilo de vida lo más similar posible al que tendríamos en circunstancias normales, limitado claro está por los condicionantes actuales. De hecho, podemos incluso recuperar viejas costumbres y aprovechar para hacer cosas que hace mucho no teníamos tiempo para dedicarnos a ellas.

A nivel psicológico individual:

  • Aceptación de lo que está sucediendo. Date tiempo para elaborar y digerir la gravedad de lo que está sucediendo, necesitamos a veces un período para poder adaptarnos a la nueva situación, hazlo sin urgencias.
  • Hablar con amigos y seres queridos.
  • Tener en cuenta el autocuidado: higiene personal, vestimenta…
  • Realizar actividades de relajación
    1. Ejercicios de visualización o imaginación de imágenes agradables.
    2. Simplemente, podemos sentarnos a mirar por la ventana siendo conscientes y observando detalles.
  • Recordar que son medidas temporales.
  • Hacer un planning horario y de distribución de tareas a lo largo de los días.
  • Alternar ocio con actividades. Nos ayudará a llevar el día a día.

Uso de información para evitar la paranoia y/o el pánico:

  • Acudir SOLO a canales oficiales: web ministerio, telediarios oficiales.
  • Evitar la sobreinformación (no consumir informativos ni otro tipo de programas de manera indiscriminada).
  • Planificación de comidas/compras para un uso racional de los recursos.

Uso de nuevas tecnologías:

  • Jugar a videojuegos de manera limitada y controlada.
  • Limitar y controlar el tiempo de uso de redes sociales. Tener un horario de consumo de redes sociales (son grandes transmisoras del contagio emocional), evitar el hashtag #coronavirus #covid-19
  • Restringir temporalmente el acceso a perfiles de profesionales sanitarios (ej. Psicólogos). Elegir uno y restringir el consumo de otros de manera temporal, a fin de minimizar la “obsesión por información”.
  • Utilizar los programas de videollamadas o llamadas de voz. Debido al estado de alerta, se ha reducido el contacto humano, en la medida de lo posible utilizar los medios que más nos acerquen a él. Llamadas de voz y/o videoconferencia, tanto en pareja como en grupo son una buena alternativa.

colegiado psicología

Respecto a los niños:

  • Explicarles con naturalidad la naturaleza de los hechos, sin dramatizar pero sin minimizar. Desde el colegio oficial de psicólogos de Madrid, se ha creado un cuento para ayudar a los padres a explicar a los más pequeños qué está sucediendo.
  • Explicarles los síntomas.
  • Recordarles cuáles son las medidas de protección.
  • Aprovechar para compartir tiempo con los más pequeños de la casa, tan necesario y tan poco disponible en el día a día, atendiéndoles y disfrutando de su compañía.
  • Realizar un horario de actividades implicándoles, lo más parecido a la vida normal, pero en casa (hacer deberes, repasar, almuerzo, descanso, ocio, ducha, preparar las comidas, juegos de mesa).

que le digo a los niños del coronavirus

¿Qué otras cosas podemos tener en cuenta?

A pesar de las recomendaciones anteriores, también hay otras actividades que podemos realizar:

  • Búsqueda de actividades gratificantes:
    • Lectura de libros pendientes
    • Visionado de series o películas (pendientes o deseadas)
    • Jugar a juegos de mesa/puzles
    • Realizar actividades pendientes en el hogar
    • Tomar el sol (si se dispone de terraza)
    • Pasear mascotas
  • Realizar ejercicio físico:
    • Es el momento de probar todos esos videotutoriales de ejercicio
    • Videojuegos de fitness
    • Hablar con tu entrenador personal y seguir sus recomendaciones
  • Cocinar:
    • Muy importante mantener un estilo de alimentación saludable
    • Aprovechar para cocinar postres o platos
  • Hogar:
    • Reordenar el hogar
    • Limpieza a fondo

Desde Vicente Seguí – Psicología esperamos que las anteriores recomendaciones te sean de ayuda y que el paso de esta pandemia deje las menores consecuencias y secuelas posibles tanto en ti como en tus seres queridos.

ansiedad social ii vicente segui psicologo

En el anterior post estuvimos hablando acerca de la ansiedad social como patología. Sin embargo, es frecuente que se confunda -y asocie- esta patología psicológica con los conceptos de timidez e introversión, por lo que vamos a intentar clarificar cuáles son las diferencias entre estos tres conceptos: ansiedad social, introversión y timidez.

Hoy en día se nos hace creer que lo correcto es la extraversión.

Un ejemplo sería el hecho de que ir a una fiesta con música alta y rodeado de personas está mejor visto que quedarse en casa leyendo un libro. Esta segunda situación suele ir asociada a un individuo tímido, antisocial e incluso “bicho raro”. En cambio, la persona que disfruta el hecho de estar de fiesta y rodeada de más gente se relaciona más fácilmente con el éxito, tener más amigos (popularidad), ser más comunicativa y también más persuasiva.

Y lo cierto es que estas creencias -sociales e individuales- pueden generar una carga añadida a las personas con características más introvertidas, haciéndoles creer que sus conductas reservadas no son lo correcto y provocando que sientan la necesidad de forzarse a ser alguien que realmente no son.

¿Qué es la introversión?

La introversión es un rasgo de personalidad que incluye la tendencia a orientarse hacia el interior.  No se trata de un problema ni una patología. Las personas introvertidas pueden parecer distantes, son menos propensas a buscar nuevas experiencias y tienden a tener restringida su expresión emocional, lo que hace que parezcan deprimidas o infelices.

Los introvertidos no suelen disfrutar en compañía de grupos grandes y prefieren pasar tiempo solos o en grupos pequeños.

Debemos tener claro que la introversión no es un problema ni una patología.

Frecuentemente los introvertidos tienen buenas habilidades de escucha y suelen tener cuidado para procesar y producir mensajes, por lo que pueden ser excelentes comunicadores.

Rasgos de personalidad: introversión vs extraversión

Carl  Jung  fue  el  primer  autor  en  trabajar  con  los  conceptos  introversión  y  extraversión.  Jung habla de dos tipos de actitudes que definen a la persona:  aquella cuyos intereses están enfocados hacia afuera y la esfera de lo social, y aquellos orientados hacia el ámbito de lo privado.

Según Jung, la principal diferencia entre un extrovertido y un introvertido es su manera de “cargar las pilas” o en otras palabras, de conseguir la estimulación que necesitan para sentirse bien. Es decir, por un lado, el extravertido se “carga” en ambientes sociales mientras que, por otro, la persona introvertida genera su propia energía con estimulación interna, con lo cual ambientes muy enérgicos le saturan y le acaban agotando. Una persona introvertida puede estar cómoda hablando en público y más si está tratando un tema que cree que domina.

La persona extrovertida tiende a buscar situaciones en las que haya mucha gente, música alta, o sensaciones extremas. No será raro encontrar a esta gente como el centro de atención de un grupo, rodeado de amigos o encima de un escenario.

Por otro lado, otro influyente autor, Eysenck hablaba  sobre  la  personalidad  fijándose  especialmente  en  las  bases  biológicas  y  genéticas; plantea la relación introversión-extraversión como una dimensión del temperamento  presente en todas las personas y que está definida desde la fisiología por niveles de excitación  e inhibición. Según su teoría, el introvertido vive en un permanente estado de excitación o “nerviosismo”, y por eso los estímulos que experimenta dejan una mayor huella psicológica en él, mientras que las personas extrovertidas tienen “asignado” un estado de relativa inhibición crónica de la actividad cerebral, y su reacción ante los estímulos es menor.

Aunque la timidez y la introversión puedan parecer lo mismo, la timidez hace referencia más bien a un estado de ánimo que puede ser explicado como una conducta aprendida al estimar que la relación con los demás puede tener consecuencias negativas, mientras que la introversión es una disposición biológica que va mucho más allá de nuestras relaciones con los demás.  A pesar de esto, aún es motivo de investigación si los patrones de excitación cerebral se deben sólo a la carga genética.

Una persona introvertida puede estar cómoda hablando en público y más si está tratando un  tema que cree que domina.

Ventajas de la introversión

Sin embargo, no todo son complicaciones ni desventajas, como hemos ido viendo, ser una persona introvertida va asociado a una serie de características que pueden resultar muy ventajosas y adaptativas para la persona. A saber:

  • Buenas habilidades comunicativas.
  • Buenas habilidades de escucha.
  • Buena capacidad imaginativa.
  • Gran capacidad para la introspección.
  • Temperamento tranquilo y reflexivo.

¿Qué hay de la timidez?

La timidez no se considera un trastorno patológico (aunque comparte rasgos con la fobia social).

Es necesario, por lo tanto, ser capaces de diferenciar lo patológico de lo normativo. La principal diferencia con la ansiedad social es que la persona que únicamente es tímida sí que es capaz de exponerse a situaciones sociales (aunque esto le resulte incómodo) sin necesidad de recurrir al alcohol o las drogas, es decir, con sus propios recursos. En otras palabras, son capaces de enfrentarse a sus sentimientos de malestar durante el proceso.

Otra diferencia a tener en cuenta es la generalización de los síntomas que puede ocurrir cuando hablamos de ansiedad social.

Una persona tímida podrá disfrutar de ciertos tipos de relaciones sociales, mientras que una persona que sufra de fobia social sentirá malestar en casi todas aquellas situaciones en las que esté expuesta a la crítica de otros.

El DSM-V define la timidez normal como “La timidez (esto es, la reticencia social) es un rasgo de la personalidad común y no es patológico en sí mismo. En algunas sociedades, la timidez incluso se evalúa de forma positiva”.

También podemos encontrarnos con muchas personas extravertidas que sean a la vez tímidas, por lo que tampoco podemos identificar la introversión con este patrón de comportamiento.

Una persona tímida podrá disfrutar de ciertos tipos de relaciones sociales, mientras que una persona que sufra de fobia social sentirá malestar en casi todas aquellas situaciones en las que está expuesta a la crítica de otros.

Post escrito en colaboración con los estudiantes de prácticas María Pous Montoya y Jordi Araque Cantó

ansiedad social vicente segui

Noto que me sudan las manos cuando estoy en público. Me pongo nervioso al hablar. Me gustaría dirigirme a esa persona, pero tengo miedo de que piense mal de mi…

¿Te ha ocurrido alguna vez?

El trastorno de ansiedad social no es ninguna fobia rara, más bien es un tipo común de trastorno de ansiedad. Las personas con este trastorno tienen síntomas de ansiedad o miedo en ciertas o todas las situaciones sociales que tratan de hacer cosas sencillas frente a otras personas. Comer o beber delante de otros, usar un baño público, les puede causar ansiedad o temor, ya que tienen miedo de ser humilladas, juzgadas y rechazadas.

Sin embargo, como en muchas ocasiones, cuando hablamos de ansiedad, existe la parte de la autovaloración percibida negativa, es decir, como creemos que somos. En estos casos tendemos a valorarnos de manera negativa.

Una característica esencial del trastorno de ansiedad social, es un marcado e intenso miedo o ansiedad a las situaciones sociales en la que el individuo puede ser analizado por los demás.

El temor que tienen las personas con este trastorno en situaciones sociales es tan fuerte que piensan que controlarlo está más allá de su capacidad.

En los peores casos, el temor se interpone con su capacidad para ir al trabajo, asistir a la escuela o hacer cosas cotidianas, evitar determinadas situaciones puede convertirse entonces en una estrategia efectiva a corto plazo, pero dañina a largo plazo puede ser:

  1. generalizada (p. ej., rechazo a ir a fiestas, a la escuela)
  2. sutil (p. ej., preparar demasiadas veces el texto de un discurso, desviar la atención a los demás para limitar el contacto visual).

Estas valoraciones o ideas negativas sobre nosotros mismos generan sufrimiento, disminuyen la autoestima y cambian el autoconcepto, por lo que es importante trabajarlas e intentar modificarlas.

Algunas consecuencias de estas ideas pueden ser los siguientes síntomas o conductas observables:

  • Evitar los lugares donde hay otras personas.
  • Tener náuseas o malestar estomacal.
  • Mostrar una postura corporal rígida, poco contacto visual o hablar con una voz sumamente baja.
  • Ser demasiado conscientes de uno mismo frente a otras personas y sentirse avergonzado y/o torpe.
  • Enrojecerse, sudar, temblar, o sentir que el corazón late muy rápido o que la mente “se pone en blanco”.
  • Tener mucho miedo de que otras personas nos juzguen.
  • Sentirse asustado o incomodado al estar con otras personas, especialmente si son desconocidas o semi-desconocidas, teniendo dificultades para hablar con ellas por más que uno mismo quiera hacerlo.

Evitar determinadas situaciones puede convertirse entonces en una estrategia efectiva a corto plazo, pero dañina a largo plazo: puede ser generalizada (p. ej., rechazo a ir a fiestas, a la escuela) o sutil (p. ej., preparar demasiadas veces el texto de un discurso, desviar la atención a los demás para limitar el contacto visual).

Existen varias situaciones comunes en las cuales podemos detectar que tenemos dificultades -de manera significativa- y que pueden estar dándonos “pistas” sobre si podemos estar padeciendo ansiedad social, como por ejemplo:

  • Hablar en público
  • Charla informal/reuniones
  • Acudir a fiestas
  • Mantener una conversación
  • Iniciar una conversación
  • Comer/beber en público
  • Escribir en público
  • Utilizar un lavabo público

¿Significa necesariamente que sentir una dificultad  sea que estamos padeciendo un trastorno de ansiedad social?.

El DSM-V o manual de diagnósticos estadísticos de los trastornos mentales, nos propone los siguientes criterios:
  1. El miedo, la ansiedad o la evitación son desproporcionados a la amenaza real planteada por la situación social y al contexto sociocultural.
  2. El miedo, la ansiedad o la evitación es persistente, y dura típicamente seis o más meses.
  3. El miedo, la ansiedad o la evitación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  4. El miedo, la ansiedad o la evitación no se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) ni a otra afección médica.
  5. El miedo, la ansiedad o la evitación no se explican mejor por los síntomas de otro trastorno mental, como el trastorno de pánico, el trastorno dismórfico corporal o un trastorno del espectro autista.
  6. Si existe otra enfermedad (p. ej., enfermedad de Parkinson, obesidad, desfiguración debida a quemaduras o lesiones), el miedo, la ansiedad o la evitación deben estar claramente no relacionados con ésta o ser excesivos.

Una característica esencial del trastorno de ansiedad social es un marcado o intenso miedo o ansiedad a las situaciones sociales en las que el individuo puede ser analizado por los demás.

¿Cómo superar la ansiedad social?

El TAS suele presentar una buena respuesta a la terapia cognitivo-conductual (TCC). Es fundamental que los mismos sean llevados a cabo por personal altamente entrenado, profesionales de la psicología (la ansiedad social, no puede ni debe ser tratada por profesionales del ámbito del coaching si éstos no poseen la titulación oficial en psicología).

En adolescentes, el tratamiento puede requerir la implicación de los padres en terapia para ayudarle a superar el trastorno, aunque no siempre es necesario.

En algunos casos está indicado incluir adicionalmente un tratamiento psicofarmacológico, ya que éste puede contribuir a lograr respuestas en casos resistentes a la TCC.

Comorbilidad

Otros trastornos con los que puede cursar la ansiedad social son:

  • Agorafobia
  • Trastorno de pánico
  • Trastorno de ansiedad generalizada
  • Trastorno de ansiedad por separación
  • Mutismo selectivo
  • Trastorno depresivo mayor
  • Trastorno dismórfico corporal
  • Trastorno delirante
  • Trastorno del espectro autista
  • Trastornos de la personalidad
El trastorno de la ansiedad social puede cursar también con timidez e introversión, pero ninguno de estos conceptos son trastornos.
necesito ir al psicologo i

“Necesito ir al psicólogo”. Si alguna vez has tenido la duda, si tienes un problema y no sabes si necesitas realmente acudir al psicólogo, esta triple entrada te ayudará a clarificar tu situación. A pesar de que en los últimos años se ha avanzado mucho contra el estigma y los prejuicios que pesan sobre la terapia psicológica, todavía queda mucho por hacer.

A día de hoy en nuestra sociedad, todavía no es tan natural ir al psicólogo como lo puede ser ir al nutricionista, dentista o al fisioterapeuta. En el modelo de sociedad actual, la extrema competitividad en la que nos hallamos inmersos, la negación del fracaso o del error y la repetición constante de la idea de que la felicidad sólo se consigue a través del éxito forman creencias o mitos sociales que pesan sobre nosotros, que nos impiden aceptar con naturalidad nuestro derecho a recibir ayuda cuando nos vemos superados por los problemas. Estas creencias provocan que nos sintamos limitados a pedir ayuda profesional.

A continuación, algunas de las razones más esgrimidas y comunes:

“Ir al psicólogo es para locos”

Nada más lejos de la realidad. A pesar de que los psicólogos, en ciertos ámbitos sí que tratamos con personas que padecen psicopatologías graves, el mero hecho de acudir a un profesional de la psicología no significa que debamos padecer una patología severa, como tampoco nos convierte automáticamente en un “loco”. Simplemente nos convierte en personas que tienen un problema y han tomado la sabia decisión de solucionarlo.

“Yo tengo carrera en la Universidad de la Vida”

Si bien es cierto que las experiencias vitales pueden ayudar mucho a superar dificultades y situaciones problemáticas, no hay que caer en la trampa mental de creer que siempre va a ser suficiente. En ocasiones, sin que uno mismo se de cuenta, empleamos patrones de conducta de afrontamiento (como por ejemplo la evitación permanente del conflicto) de problemas que no son los adecuados, que no sólo no consiguen solucionar el problema, sino que lo cronifican, agravan, y pueden generar o derivar en otros nuevos. El psicólogo puede ayudarte a encontrar nuevas formas de afrontar tus dificultades, dotándote de más riqueza y recursos personales para encontrar nuevas soluciones a viejos problemas.

“Es caro ir al psicólogo”

Supongamos el siguiente ejemplo. Una persona con un problema de ludopatía -adicción al juego- puede gastarse unos 600 o 700€ cada vez que acude al casino para sofocar su impulso. A final de mes (y con el paso de los meses), esta persona podría haber gastado entre 2000 y 3000€ en su adicción, dando lugar esto a que acabase teniendo graves problemas económicos, además de sociales y familiares y de la propia salud mental. Si hubiese acudido a terapia, el psicólogo podría haberle ayudado a controlar su adicción, reducir o eliminar el gasto en juego y mejorar su situación personal, familiar y económica. Por otra parte, hay ciertos “gastos” que no son materiales, pero sí reales, como por ejemplo el deterioro emocional y personal que sufre un ser humano cuando atraviesa una situación problemática que le supera. ¿Porqué no invertir en nuestro bienestar personal a corto, medio y largo plazo?

“Yo no necesito ir al psicólogo…”

En ocasiones, una persona puede encontrarse que el problema no es suyo realmente, sino de alguien ajeno que le provoca estar así ¿Qué podemos hacer entonces? Aquí el psicólogo podría ayudar a que esa persona reenfocase la situación, aprendiese a trabajar la aceptación -que no resignación- y encontrase soluciones y recursos para salir de esta, mejorando su bienestar psíquico y emocional.

“Me da miedo ir al psicólogo”

Acudir a consulta no es siempre algo cómodo, de hecho, se acude a consulta porque existe un problema que nos supera, y necesitamos ayuda. Confrontar nuestros temores en consulta, bajo la supervisión de un profesional titulado, es sin duda una buena manera de superar las barreras y las creencias limitantes que nos imponemos, que nos impiden avanzar. El psicólogo nos guiará a través de este camino que supone la superación y el crecimiento personal.

A pesar de que en los últimos años se ha avanzado mucho contra el estigma y los prejuicios que pesan sobre la terapia psicológica, todavía queda mucho por hacer.

necesito ir al psicologo i

“¿Qué dirán cuando les diga que necesito ir al psicólogo?”

Esta razón es una trampa mental (una contradicción) muy común, plantearnos dejar de estar bien, o de intentar ser felices o simplemente no hacer nada por nosotros por lo que puedan opinar los demás, no nos hará sentirnos mejor, ni más felices, más bien todo lo contrario, sólo conseguiremos que el problema no se solucione, y además se perpetúe.

“Si necesito ir al psicólogo es que he fracasado”

La sensación de fracaso es algo natural, pero también subjetiva. El hecho de acudir a un psicólogo no implica fracaso alguno, más bien implica que la persona está dispuesta a hacer algo para solucionar sus problemas.

…En el próximo post “¿NECESITO IR AL PSICÓLOGO? (II)”: ¿Cuándo debo acudir al psicólogo?

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¿Cómo sé si necesito ir al psicólogo?

La mayoría de las personas, en algún momento de su vida, se han planteado la posibilidad de buscar ayuda profesional para superar sus problemas. Unos terminamos haciéndolo, otros no. ¿Cómo saber cuándo es necesario?

En primer lugar, hay que señalar que no es necesario sufrir un trastorno o patología grave para decir: “necesito ir al psicólogo”. Simplemente basta con que haya un problema que nos supere, que no sepamos cómo resolver o simplemente, se haya cronificado en el tiempo. Para arrojar un poco más de luz, unas definiciones:

Enfermedad mental: Las enfermedades mentales abarcan una amplia variedad de trastornos, cada uno de ellos con características distintas. En líneas generales, se manifiestan como alteraciones en los procesos del razonamiento, el comportamiento, la facultad de reconocer la realidad, las emociones o las relaciones con los demás, consideradas como anormales con respecto al grupo social de referencia del cual proviene el individuo.

No tienen una única causa, sino que son el resultado de una compleja interacción entre factores biológicos, sociales y psicológicos, y con frecuencia es posible identificar y tratar una causa orgánica subyacente.

necesito ir al psicologo ii
La ansiedad nos hace pasar ratos desagradables.

Problema psicológico: Desde la perspectiva subjetiva o intrapsíquica, el sujeto manifiesta comportamientos (verbales o no verbales) respecto a su situación que tienen que ver con infelicidad, sufrimiento, disgusto, incapacidad para afrontar un problema o encontrar una posible solución. A consecuencia de esto, se producen situaciones como retraimiento social, comportamientos eficaces e incapacitantes, malestar físico y otro tipo de síntomas.

“Necesito ir al psicólogo” es en realidad, una de las mejores cosas que puedes decirte.

Cabe no confundir esta sintomatología con lo que podría ser una situación de reacción normal al estrés, en cuyo caso, el profesional debería ayudarte a valorar la necesidad -o no- de terapia. No es necesario sufrir un trastorno o patología grave para acudir al psicólogo.

En general, podemos tomar los siguientes criterios guía para saber si necesitamos ayuda profesional:

  • Sentimos tristeza, apatía general y falta de ilusión ante la vida.
  • Sentimos que la vida carece de sentido.
  • Somos incapaces de encontrar algo positivo en nuestras vivencias cotidianas.
  • Percibimos que nos sentimos solos o incomprendidos.
  • Sentimos períodos prolongados e incontrolados de ansiedad.
  • Tenemos los nervios a flor de piel, haciendo que reaccionemos de manera extrema cuando la situación no lo requiere.
  • Nuestra mente está ocupada de pensamientos desagradables que nos llevan a sentir malestar o desasosiego.
  • Tenemos comportamientos extraños y/o anormales.
  • Sentimos que hemos perdido el control.
  • Tenemos dificultades para conciliar el sueño o tenemos una calidad de sueño deficiente.
  • Necesitamos una opinión objetiva sobre el estado de nuestra situación.
  • Sentimos que estamos ante una situación límite.

Si te encuentras con algunos de estos síntomas, quizás es el momento de consultar con un profesional de la psicología.

…En el próximo post de ¿NECESITO IR AL PSICÓLOGO? (III): ¿Qué puede hacer el psicólogo por mi?

Bibliografía:
«Enfermedad mental». Wikipedia, la enciclopedia libre, 27 de julio de 2016. https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Enfermedad_mental&oldid=92551880.

control pensamientos negativos

-Control de pensamientos- Imagínate que eres la conductora de un autobús con muchos pasajeros. Es un autobús con una única puerta de entrada, y solo de entrada. Algunos de los pasajeros son muy desagradables y además, tienen una apariencia peligrosa.

Imagina que mientras conduces, algunos pasajeros comienzan a amenazarte diciéndote lo que tienes que hacer, dónde tienes que ir, si tienes que girar a la derecha, si ahora más rápido, si luego más despacio, etcétera. Incluso te insultan y desaniman; “¡eres un mal conductora!”, “¡fracasada!”, “nadie te quiere…”

Todo esto te hace sentir muy mal e intentas hacer casi de todo para pedirles que se callen, se vayan al fondo del autobús durante un rato y así puedas conducir tranquilamente.

Algunos días te cansas de sus amenazas e insultos, y quieres echarlos del autobús, pero no puedes, discutes y discutes, te enfrentas y te enfrentas con ellos. Sin darte cuenta, la primera cosa que has hecho es parar, dejar de conducir y por lo tanto, dejar de ir a ninguna parte. Los pasajeros son muy fuertes y resisten, no puedes bajarlos del autobús, así que, resignado, vuelves a tu asiento y conduces por donde ellos te mandan, solamente para aplacarlos y hacer que te dejen en paz un rato.

control pensamientos negativos

Algunos días te cansas de sus amenazas e insultos, y quieres echarlos del autobús, pero no puedes, discutes y discutes, te enfrentas y te enfrentas con ellos.
De este modo, para que no te molesten y para no sentirte mal, empiezas a hacer todo lo que te indican, a dirigir el autobús por donde te dicen, todo para no tener que discutir con ellos…

¡Haces lo que te gritan! cada vez antes, cada vez más rápido, para poder sacarlos del autobús y tener un rato de paz. Muy pronto, casi sin darte cuenta, ellos, los pasajeros, ni siquiera tendrán que decirte por dónde ir ni qué hacer, ya que lo harás tú misma automáticamente, para evitar que éstos se echen encima de ti y te amedrenten.

Empezarás a justificar tus decisiones de modo que casi creerás que ellos ya no están en el autobús, convenciéndote de que estás llevando el autobús por la única dirección posible.

  1. Quizás no te has dado cuenta, pero el poder de los pasajeros se basa en amenazas tipo “si no haces lo que te decimos, apareceremos y haremos que nos mires y te sientas mal”.
  2. Quizás no te hayas dado cuenta de que realmente, eso es lo único que pueden hacer.
  3. Quizás no hayas caído en que estos pasajeros son en realidad tus pensamientos, sentimientos, recuerdos y todas esas cosas que uno tiene en su vida.

Es verdad que cuando aparecen estos pasajeros –pensamientos y sentimientos muy negativos-, piensas que pueden hacerte mucho daño, y por eso aceptas el trato y haces lo que te dicen para que te dejen tranquilo y se vayan al final del autobús donde no les puedas ver. Es verdad que intentando mantener el control de los pasajeros, en realidad has perdido la dirección del autobús o de tu vida, pero ¡ellos no giran el volante, ni manejan el acelerador ni el freno, ni deciden dónde parar! No olvides que la conductora eres tú. Que no decidan tus pasajeros por ti.

La Real Academia define metáfora como: “Aplicación de una palabra o de una expresión a un objeto o a un concepto, al cual no denota literalmente, con el fin de sugerir una comparación (con otro objeto o concepto) y facilitar su comprensión”.

La metáfora en psicología

Las metáforas son ideas, conceptos e incluso imágenes que representan un hecho o idea en forma de fábula o historia, de manera que resulte mucho más comprensible para el espectador.

Muchas veces en consulta, los psicólogos nos enfrentamos a la situación de tener que explicar conceptos -ya sean más o menos concretos- a las personas, con el fin de que estas puedan seguir avanzando en su proceso terapéutico (lo llamamos psicoeducación). Sin embargo, a veces las personas pueden presentar dificultades para comprender tales conceptos, es entonces cuando la metáfora como recurso realiza su papel.

La anterior metáfora “El conductor de autobús” es una metáfora bien conocida dentro de la Terapia de aceptación y compromiso (en inglés ACT). En esta metáfora se trata de explicar el papel que ejercen los pensamientos negativos -o mejor dicho, desadaptativos- sobre los sentimientos, conductas y pensamientos propios. Además, habla también de los efectos que tiene el hecho de intentar controlarlos sin más: “De este modo, para que no te molesten y para no sentirte mal, empiezas a hacer todo lo que te indican, a dirigir el autobús por donde te dicen, todo para no tener que discutir con ellos…”.

¿Controlas tus pensamientos o tus pensamientos te controlan a ti? La clave del des-control

El control de pensamientos es algo de lo que se ha hablado y se habla actualmente en psicología. Es normal que te preocupe tener pensamientos negativos ya que estos te hacen sentir mal. Sin embargo, el problema puede no ser tanto los pensamientos sino el hecho de tener la sensación de falta de control sobre ellos.

El problema puede no ser tanto los pensamientos sino el hecho de tener la sensación de falta de control sobre ellos.

Debemos ser realistas, una no puede sentirse siempre bien. Este tipo de pensamiento hedonista-felicidad-permanente -con el que la sociedad no para de bombardearnos- está fuera de la realidad, ya sea objetiva o subjetiva.

La aceptación de la idea de que una misma puede permitirse tener momentos de desasosiego, de tristeza, de ansiedad e incluso de depresión es clave. Dicho de otra forma, no se trata de intentar huir de las emociones desagradables, sino de aceptarlas tal y como son.

En cierto modo, la clave no es intentar controlar, sino algo distinto, aceptar el des-control.

Pero volvamos a la anterior metáfora, donde también se brindan principios de soluciones: “Quizás no te hayas dado cuenta de que realmente, eso es lo único que pueden hacer”. Una vez más, perder el temor, aceptar que podemos sentirnos mal (a pesar de la aparente paradoja) y no sobreestimar el poder de los pensamientos, puede ayudarnos a sentirnos mejor.

Permitirte estar triste también es una forma de autocuidado y de respeto hacia una misma. No olvides que la conductora eres tú. Que no decidan tus pasajeros por ti.

1 de cada 5 depresión, psicología y sociedad

La pasada semana realicé una publicación sobre una encuesta que trataba la depresión, la enfermedad mental y el sistema nacional de salud. Cual fue mi sorpresa y curiosidad cuando ví por internet -hace años que no veo la tele- que circulaba. Esto nos da pistas sobre el tamaño del tabú del trastorno mental. Se calcula que solo aproximadamente un 20% de las personas que mueren por suicidio dejan una nota, lo cual significa que pueden haber suicidios enmascarados en forma de otro tipo de muertes.

2.500.000 personas sufren actualmente en España un trastorno mental. 42.905 muertes por suicidio registradas entre los años 2000 y 2012. La depresión será en 2030 la principal causa de incapacidad. Un 15% de las personas deprimidas llegan a tener en algún momento conductas o intentos de suicidio. Un 7-8% de éstas mueren por suicidio.

Javier Jiménez, presidente de la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio (AIPIS), declaró: “Cogiendo bien los datos de los Institutos de Medicina Legal en toda España, quizá se registrarían 1.000 suicidios más cada año”. Esto nos da pistas sobre el tamaño del tabú del trastorno mental. Se calcula que sólo aproximadamente un 20% de las personas que mueren por suicidio dejan una nota, lo cual significa que pueden haber suicidios enmascarados en forma de otro tipo de muertes.
La depresión es un trastorno mental frecuente y una de las principales causas de discapacidad en el mundo. Afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo,(OMS).
El suicidio es, con mucha diferencia, la principal causa de muerte no natural.

La depresión es un trastorno mental frecuente y una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo. Afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo, con mayor prevalencia en las mujeres que en los hombres (OMS).

En el tratamiento de la depresión se deben tener en cuenta los aspectos psicosociales y se deben determinar los factores que pueden causar estrés, como las dificultades económicas, los problemas en el trabajo y el maltrato físico o psicológico, así como las fuentes de apoyo, como los familiares y amigos. El mantenimiento o la recuperación de las redes y las actividades sociales son también importantes (OMS). Como se puede observar, algo más que tomar medicación.

El estigma de la depresión

La enfermedad mental ha venido marcada a través de la historia por la ignorancia y el miedo, siendo las personas con frecuencia objeto de abandono, exclusión social o persecución (Foucault, 1997). Siglos después el estigma y la discriminación asociados a la enfermedad mental siguen siendo importantes obstáculos para un abordaje normalizado de salud pública.

La vinculación social entre EM y conductas agresivas y su vinculación con el suicidio añaden obstáculos para afrontar un problema de salud pública de primera magnitud. De hecho, el 90% de los suicidios están ligados a uno o varios trastornos mentales, entre los que la depresión es el más frecuente. La ocurrencia de un suicidio marca y estigmatiza una familia, y cuando ocurre en la infancia o la adolescencia las consecuencias se multiplican (Pitman y cols., 2017; World Health Organization, 2017).

¿Quién puede presentar trastornos mentales?

Cualquier persona. Los determinantes de la salud mental y de los trastornos mentales incluyen no solo características individuales tales como la capacidad para gestionar nuestros pensamientos, emociones, comportamientos e interacciones con los demás, sino también factores sociales, culturales, económicos, políticos y ambientales, como las políticas nacionales, la protección social, el nivel de vida, las condiciones laborales o los apoyos sociales de la comunidad.

Otros factores que pueden causar trastornos mentales son el estrés, la herencia genética, la alimentación, las infecciones perinatales y la exposición a riesgos ambientales.
Los pacientes deben tener acceso a la atención médica y los servicios sociales que les puedan ofrecer el tratamiento que necesitan. Además, es fundamental que reciban apoyo social.

Los trastornos mentales, son una cuestión de todos.

Fuente: INE.

como afrontar la ansiedad y el miedo

Tanto las fobias como las ansiedades, así como la ansiedad social, se resuelven afrontándolas.

No es fácil, pero si se va paso a paso, poco a poco, la mayoría de la gente aprende a lidiar con los temores y ansiedades, e incluso a superarlos.

El doctor Suma Chand, un psicólogo clínico que ayuda a la gente fobias, dice:
“Lo más razonable que le puedo decir a alguien sobre el miedo es esto: todas las emociones cambian. No vas a permanecer en estado de pánico por el resto de tu vida. Persevera, y el temor se disolverá”. El temor y la ansiedad son emociones que pueden atraparte, el doctor Chand dice al respecto:

“Cuanto más lo alimentas, más crece ya que el miedo atrapa a la gente. Te mete en una caja y tu mundo se vuelve más y más pequeño.
Pasado un tiempo, estás evitando la incomodidad del miedo en sí, en lugar de lo que temes. Cuando evitas las cosas que temas te sientes seguro y cómodo, y entonces no te apetece hacer nada que te saque de ese capullo de confort, sin embargo, pagas un alto precio -tu libertad para vivir tu vida como tu realmente la quieres vivir-”.

“Lo más razonable que le puedo decir a alguien sobre el miedo es esto: todas las emociones cambian. No vas a permanecer en estado de pánico por el resto de tu vida. Persevera, y el temor se disolverá”.

como afrontar la ansiedad y el miedo

Una de los pacientes del doctor Chand tuvo exactamente esta experiencia:

“Tuve a una anciana que se cayó y se rompió una cadera, fue muy traumático para ella. Después de que se recuperara, no quería que esta experiencia se repitiese.
Se volvió muy cautelosa y evito andar por ningún lugar en el que hubiese posibilidad de caer. Aunque su miedo fue inicialmente se había traducido en intentos racionales de comportarse con cautela, acabó convirtiéndose en evitación.
La evitación le hacía sentirse segura pero causó que el miedo creciese.
Dejó de ir a la tienda, al centro comercial y a yoga, todas aquellas actividades que ella disfrutaba. Sus interacciones sociales se redujeron y empezó a estar más tiempo en casa, evitando sus actividades favoritas, se volvió extremadamente miedosa a las caídas. Comenzó a sentirse desesperanzada y aislada en su existencia.
Si bien el tratamiento es básicamente enfrentar el miedo, se realiza de manera que no abrume al paciente”.

Al realizar un enfoque progresivo y gradual del miedo, la anciana se sentía menos abrumada al enfrentarlo.Cuando vió que empezaba a tener éxito al afrontar su miedo, fue como si se encendiese un interruptor en ella, y empezó a avanzar cada vez más rápido. Pronto ella estuvo bien, y volvió a realizar sus viejas actividades otra vez”.

El Dr. Chand describe cuándo abordar los temores:
“El tiempo para abordar un miedo es cuando encuentras que te está causando mucha angustia y está afectando tu vida de una manera significativamente negativa. Por ejemplo, muchas personas temen a las serpientes, que por supuesto pueden ser peligrosas, pero no están preocupadas por este miedo y no encuentran que está deteriorando mucho sus vidas. Por otro lado, algunas personas temen a los gatos, que es improbable que les causen mucho daño. Pueden entrar regularmente en pánico por las visitas a las casas de aquellos amigos que tienen gatos, y así comenzar a evitar tales situaciones.

Las fobias sociales son extremadamente comunes y las personas que lo experimentan a menudo se sienten muy ansiosas por todo tipo de situaciones sociales.

Finalmente, el Dr. Chand dice:

“Tuve una paciente que tenía fobia social […]. Le pedí que mirara sus opciones. Si elegía entrar en las situaciones que ella temió en etapas graduales había una posibilidad de que realizase sus sueños. Sin embargo, si optaba por la opción de evitarlos, le garanticé que nada cambiaría.
La buena noticia es que optó por enfrentar sus miedos y desafiar sus pensamientos temerosos.
Hoy está saliendo con alguien y están bien en su camino a una relación a largo plazo”.

¿Hablamos?